
Me acabo de mudar de vivienda de modo que durante los días que me ocupen las gestiones para contratar una nueva línea de internet me resultará imposible actualizar el blog.
Prometo que volveré pronto.
Feliz 2013.
Veo por tercera o cuarta vez La comunidad del anillo y Las dos torres, y detecto con estupor varias meteduras de pata de Gandalf, lo que me lleva a concluir que son las corazonadas y el ímpetu de los personajes de El Señor de los Anillos los que acaban salvándole el culo al coaching de Gandalf, el mago que se erige en líder, en coach, del equipo que ostenta la misión de eliminar el Anillo Único de Poder. Sí sí. Atiende.
- Una vez extirpado el espíritu del Mal del cuerpo del Rey Théoden y consultado éste por sus planes
La Feria del Libro de Dos Hermanas ya ha arrancado. Los puestos de libros estan dispuestos en hilera, en forma de círculo, bordeando la céntrica Plaza del Arenal. Esta disposición de las casetas me despierta inevitablemente el recuerdo de una clásica secuencia de western, esa en la que el convoy que transporta a las familias y los víveres de un grupo de vaqueros adopta urgentemente una formación de defensa en cuanto vislumbra que las cumbres cercanas se erizan de apaches hambrientos de cabelleras frescas. Las carretas se colocan en hilera formando un círculo, de modo y manera que permite a los vaqueros lograr una óptima cobertura defensiva para recibir la inminente acometida de los indios.
No es infrecuente que cuando en una conversación mantenida entre un grupo de personas sale a relucir que uno está leyendo o ha leído tal novela, salte alguien con la maldita preguntita, <<¿Y de qué va la novela?>>. Normalmente la pregunta suele formularse en frío y de forma desabrida, pero detrás de la apariencia sencilla e ingenua de la pregunta se esconde la intención real del que interpela no solo de que le compongas con carácter inmediato una sinopsis de la novela sino también que el resumen se lo expongas de forma persuasiva, exigiendo así del interpelado que haga un esfuerzo, nada despreciable, encaminado al logro de comunicar de manera efectiva las emociones y sensaciones que le ha despertado la novela. Si no consigues trasmitir un mínimo grado de empatía: macho, la has cagado. Quien te preguntó hará una mueca, girará la cabeza y cambiará de conversación, dejándote vencido, rumiando impotencia por no haber sido capaz de participar al otro del buen rato vivido con una buena novela.
Hace ya año y medio que para dirigirme al trabajo abandoné el coche y me convertí en fiel usuario del tren de cercanías . El cambio acabó proporcionando más pedigrí a mi calidad de vida. Sin lugar a dudas, salí ganando. Logré reducir las dosis de ansiedad a mi quehacer diario. Dejar el coche descansando en su plaza de garaje y coger el tren ha significado eludir el tedio de los embotellamientos, librarme de la falta de civismo de la mayoría de los conductores y evitar el agobio ante la ausencia de aparcamientos. Casi nada.